En otoño todo cae

Sí, queridos míos, es la triste realidad, la hoja cae acompañada de tantas otras cosas... El otoño no respeta a jóvenes ni a viejos, lo cual no deja de ser un consuelo. Así, si observáis con preocupación que el peine se apodera, cada mañana, de un buen matojo de vuestra preciada pelambrera o que la butaca del salón os reclama con su canto de sirena, no os preocupéis en demasía, es la llegada del otoño y todos la sufrimos o la gozamos por igual. No estáis experimentando una ancianidad prematura ni una paralización del cerebro por falta de estímulos estivales y riegos luminiscentes, son los objetos cotidianos que recuperan su aliento, que nos atraen con su alma de zapatilla y su abrazo de cojín. Y cómo apetece dejarse llevar ahora que hemos vuelto al trabajo, a la maldita rutina, a los sonidos de la ciudad y los atascos circulatorios. El entorno pide calma, hibernación, aunque nuestro cuerpo aún recuerde el rumor de las olas, el pellizco del viento, la bofetada del sol. No temáis, de vez en cuando hay que dejarse llevar, ceder a la tentación de acurrucarse y encoger los pies bajo el trasero en ese sofá que ya guarda tu forma, en el sillón que te espera con los brazos abiertos... Si además, abrimos un libro, la transición puede llegar a ser redonda, etérea, sublime.
Una sugerencia: El Niño con el Pijama de Rayas, de John Boyne, Ed. Salamandra. La película está a punto de estrenarse, aunque me parece aconsejable leer antes la novela, es una opinión personal, pero va bien partir de esa base literaria antes de entrar en el cine.
Me gustaría que los que la hayáis leído expongáis vuestro parecer. Yo tengo el mío propio pero no quiero influiros. Ánimo, lanzaros a la moderada aventura de participar, con vuestra voz, en esta ventana abierta a todos. ¡Ah! Y dejaros abrazar, acariciar, subyugar por el ambiente de balcones cerrados y una buena historia.
Bona lectura a tothom!!!
http://quetagarcia.blogspot.com

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